To Be IoT … or Not To Be IoT (del SER o NO SER IoT)

To Be IoT … or Not To Be IoT (del SER o NO SER IoT)

Bien, quería iniciar esta entrada un poco reflexiva sobre una de las tecnologías de moda a día de hoy. Lo abreviaremos como IoT en el resto del artículo (del inglés «Internet of Things», creo que es más breve y mejor recordado que IdlC, del castellano «Internet de las Cosas»).

Como la mayoría de las tecnologías que estamos viendo hoy en día y nos están brindando un progreso monumental, NO ES NADA NUEVO. De hecho la idea de que se emplearan dispositivos de uso doméstico que tuviesen inteligencia y fuesen, de cierta manera, conectados con una gran red ya viene rondando desde hace muchísimos años (al menos desde los años 60, sin querer irnos más atrás). En los noventa con el nacimiento de Java orientado a Internet se comenzó a hablar de que dicha posibilidad era bastante cercana. No obstante, es solo desde mitad de la década pasada y la que llevamos en curso que ha habido un explosión importante del concepto a gran escala.

Quizá lo que hizo al gran público darse cuenta de los servicios que brinda esta idea fue la aparición de los smartphones. Sí, sí, ya existían excelentes agendas con ciertas aplicaciones e inteligencia como las Palm (quién no se acuerda de tener una o querer tenerla). No obstante, es solo hasta que dispositivos de ese tamaño consiguen tener acceso a Internet a velocidades decentes que empezamos a darnos cuenta de que había algo más en ello.

De esta forma empieza la carrera: smartphones, gadgets, dispositivos inalambricos que nos permiten conocer dónde nos encontramos, cómo tenemos las pulsaciones cuando corremos, incluso cómo consumimos luz, gas, etc. en nuestros hogares; a la vez darnos sugerencias basadas en esos parámetros. Sí, parece que la pregunta a día de hoy ya no es si nos metemos de cabeza o no en el IoT.

El IoT ha llegado para quedarse y darnos muchísimos servicios.

Todos disfrutamos de ellos, pero surgen preguntas improtantes que todavía quedan por resolver y representan verdaderos retos: ¿cuán seguro es que nuestros dispositivos se conecten a la red de redes?, ¿vale la pena ceder parte de mi privacidad para tener a disposición dichos servicios?. Y desde el punto de vista empresarial: ¿está el mercado maduro para aprovecharse de esta tecnología?, ¿qué beneficios representa para mi empresa el IoT?, ¿qué estrategias podemos plantear para beneficiarnos de ella? … ¿vale la pena?

Estos temas los abordaremos en futuras entradas del blog …

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